Minimalismo digital: cuando menos puede ser más

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El mundo actual nos exige estar conectados, y la tecnología nos ha ayudado enormemente a afrontar muchas de nuestras actividades del día a día. Sin embargo, estas herramientas pueden en ocasiones sobrepasar la línea entre la utilidad y la adicción, y muchos podemos descuidar algunos otros aspectos de nuestras vidas que consideramos valiosos.

Es por eso que ha surgido como alternativa el minimalismo digital, una filosofía de uso de la tecnología que consiste en recurrir a ella simplemente para aquellas actividades que nos generan un valor. El autor Cal Newport, en su libro Digital Minimalism: Choosing a Focused Life in a Noisy World, desarrolla este concepto, con prácticas que se pueden hacer para controlar, lo que él llama, la más grande adicción de estos tiempos.

Las cifras son potentes: hay estudios que revelan que un 25% de los menores de 26 años revisan su celular un promedio de 150 veces al día. Y los efectos colaterales de esto se traducen en una pérdida notable de la concentración y una creciente impaciencia. El motivo de esto, explica Newport, es lo que se conoce como el Fear Of Missing Out (Fomo), sensación que nos genera un estrés al sentir que nos estamos perdiendo de algo y que nos lleva a agarrar el celular.

Para poder aplicar esta práctica, hay una serie de pasos que se tienen que realizar. El primero de ellos es identificar aquellas cosas para las que la tecnología nos es indispensable. Por ejemplo, puede darnos valor para coordinar aspectos del trabajo o para hablar con nuestros amigos y familiares más cercano, pero tal vez no para esperar en una cola o para acompañarnos justo antes de dormir.

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Una vez identificados estos momentos, podemos intentar descartar todo lo demás. Atacar esos espacios en los que la tecnología se vuelve una tentación y nos atrae para pasear entre redes sociales por largos ratos, quitándonos tal vez tiempo para una actividad que, aunque no lo sepamos, tal vez nos sume o nos entretenga mucho más.

Aplicar el minimalismo digital no implica volverse un outsider ni cerrar nuestras redes. Simplemente es saber cuándo usarlas y no excedernos, para poder vivir una vida más productiva y conectada con el mundo que realmente nos rodea. Si te interesa hacer algo al respecto, te dejo siete pequeñas acciones que puedes hacer para empezar:

  1. Eliminar todas las aplicaciones que no sumen en nuestro día a día
  2. Apagar las notificaciones de redes sociales que no sean esenciales
  3. Minimizar estímulos visuales en nuestros aparatos
  4. Establecer horas ‘prohibidas’ para usar el celular
  5. Poner tiempos límites de uso a redes sociales (muchos teléfonos tienen esa opción)
  6. No responder mensajes no urgentes antes o después de cierta hora
  7. Buscar pasatiempos nuevos que no impliquen el uso de ninguna tecnología

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