¿Aburrido en tu trabajo?

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Publicado en Aptitus, El Comercio

¿Cuáles son las razones por las que uno deja su trabajo? Hay varias causas. Pero podríamos reducirlas a tres: te despidieron, te tentaron o te aburriste.

Recuerdo que al entrar a la universidad tenía como referentes laborales a mi padre y a mis tíos (los hermanos de mi madre y sus cuñados, ocho en total). Mi padre trabajaba en Petroperú. De mis tíos, el mayor estaba en Pescaperú, otro en Electrolima, uno en el Banco de la Nación, uno más en el Ministerio de Relaciones Exteriores, el más comercial en las Guías Telefónicas (Compañía Peruana de Teléfonos), y el menor en Artesanías del Perú. Es decir, de los nueve, solo dos eran independientes (ambos abogados). Es bueno recordar que entre los setentas y ochentas (Velasco, Belaunde y García I), el gran empleador era el Estado. Y uno entraba a un trabajo para prácticamente no salir nunca más de ahí (de los siete, por ejemplo, seis se jubilaron en una empresa pública).

Hoy, la situación es dramáticamente diferente: la mayoría de jóvenes quiere emplearse en el sector privado y, si es posible, rotar o probar en varias empresas. Además, existe una oferta laboral inmensa y muy variada. Lo serio, sin embargo, es que en muchos casos se aburren rápidamente de lo que hacen y empiezan a mirar al costado. No recuerdo haberme aburrido nunca en un trabajo. Sí haber sido despedido (dos veces) y o ser tentado (varias). Para no aburrirse en el trabajo hay varios puntos a tener en cuenta. En primer lugar (y acaso el más importante), hay que buscar ser siempre creativo. Es decir, innovar, buscar temas originales, pensar en hacer lo que los demás no hacen, poner sobre la mesa ideas y proyectos nuevos.

Es igualmente importante mantener al tope tu relación con tus compañeros. Y, si puedes extender los planes con ellos más allá de las típicas reuniones de trabajo, mejor aún. Tener un aliciente, una motivación, también es importante. Puede ser la búsqueda de una promoción, el participar de alguna nueva iniciativa, o simplemente lograr la ansiada capacitación que querías. Hay que escapar de las rutinas (son el peor enemigo). Y siempre debes saber qué esperan tus jefes de ti (para ello es necesario mantener una relación horizontal con ellos).

Tener un entorno agradable no es una frivolidad, es un aspecto muy relevante. No temas aportar o comentar sobre ello. Finalmente: involúcrate en lo mejor que te ofrece la empresa. ¡Ah! Te cuento: a nadie le gusta contratar gente aburrida.