Adaptándonos a la casa

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La cuarentena nuevamente regresó. Y, con ella, la angustia de pasar nuevamente un periodo en casa. La pequeña minoría que podemos trabajar de forma remota, nos sentimos privilegiados. Si bien la carga laboral muchas veces es mayor en los periodos de inmovilización social –y, por consiguiente, de incertidumbre económica-, se puede manejar. Esto, a diferencia de aquellos que viven del día a día en la calle, donde quedarse en casa es un verdadero problema.

Sin embargo, más allá de nuestros privilegios, la cuarentena nos afecta a todos. Es un tiempo que nos enfrenta con el hartazgo, con las ganas de regresar a nuestras antiguas costumbres, “de poder ser libres”. Por eso, es necesario no dejarse abrumar por las emociones negativas y tener esperanza en que la pandemia en algún momento se acabará.

Creo que este tiempo de pandemia no ha sido memorable, sin duda. Pero, buscándole el lado positivo, creo que nos ha dejado grandes lecciones, las cuales nos van a hacer más fuertes a de cara al futuro. Y esto a todos sin excepción.

En las que respectan a mí, me han hecho valorar más lo que tengo –con esto me refiero al trabajo, la salud, las personas cercanas a mí-, me han permitido afrontar nuevos retos y aprender a manejar mejor mis emociones.

Es triste decirlo, pero mi generación –la del milenio, nacida en los años noventa- y la que vino después –la centennial, nacida a partir del 2000-, no habían vivido grandes crisis. Entonces, la situación que se vive actualmente es una oportunidad para que este grupo etario aprenda de los vaivenes de la vida. Es un llamado a practicar la resiliencia, a esforzarse por ser mejor, por competir en este mundo cada vez más digital, donde la automatización inteligente (y el reemplazo de trabajos operativos por máquinas) está a la vuelta de la esquina.

Por ello, creo que a este tiempo en casa le podemos sacar el jugo. Al fin y al cabo, la vida tiene tantas posibilidades que un encierro no puede significar el fin del mundo. Más aún, si es que lo concebimos como una herramienta para salir del hoyo.

Hay que ser pacientes. Ya vendrán tiempos mejores. Preparémonos desde ahora para alcanzarlos.