Bancos Digitales y su entrada al mercado peruano

192

Los bancos digitales se han creado como una alternativa rápida y cómoda hacia los procedimientos tediosos, largos y -en muchas ocasiones- injustos hacia los clientes. En mercados como el de Europa, Estados Unidos o Brasil, la generación digital opta por este tipo de entidades bancarias y por FinTechs mucho más que por las tradicionales.

Ahora bien, un banco digital representa una entidad bancaria que no posee ningún tipo de oficina física o algún establecimiento por el cual se puedan hacer los procedimientos bancarios de manera presencial. Eso es lo que lo hace atractivo a muchas personas. La rapidez y simpleza con la que uno puede terminar sus trámites dentro de un banco digital es algo asombroso.

Hace algunas semanas se detalló en el diario Gestión la entrada del primer banco digital a Perú: B89. Su entrada propuesta sería para agosto de este año y, funcionaría bajo el mismo modelo del banco digital brasileño Nubank, el cual es conocido como la FinTech más grande a nivel latinoamericano.

Podemos esperar ver en un futuro cercano una descentralización de los servicios financieros en el país. En mi opinión, la entrada de un banco digital a nuestro mercado impulsará aun más a las FinTech que ya existen y a aquellas que están en proceso. Es más, pueden promover un entorno de Open Banking dentro del país, que muchos bancos tradicionales se oponen al ser muy celosos con la información de sus clientes. Esto no es necesariamente algo malo, pues al fin y al cabo son los activos que les permiten generar una mayor conexión hacia sus usuarios, pero en un mundo cada vez más digitalizado y con muchas más opciones en las que una persona puede depositar su dinero, es bueno tener en cuenta nuevos modelos de negocio que beneficien al cliente, más allá del hecho de que tanto pueda afectarle a una empresa o no.

En resumen, la entrada del primer banco digital a Perú favorecerá e impulsará este mercado, creando mayores oportunidades de comercio y logrando una diversificación dentro del mercado de banca tradicional, una en el cual el usuario pueda tener mayores opciones y una mejora en los servicios que estas entidades proveen. Además, de hacer crecer a la par la industria de las FinTech, siempre teniendo en cuenta los beneficios de estas y algunas desventajas u obstáculos a los que se enfrentan actualmente, ya sea en términos de competencia o de regulación.