Tips para mejorar la relación entre periodistas y relacionistas públicos

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Existe un vínculo evidente entre los periodistas y los relacionistas públicos. La naturaleza de ambos oficios permite que uno pueda facilitarle el trabajo al otro. Aunque para que esta relación sea fructífera, hay una serie de recomendaciones que todos podríamos intentar cumplir.

Del lado de los relacionistas públicos, la primera es el timing. El periodista se mueve con la coyuntura y en el Perú, esta puede ser bastante turbulenta. Si uno espera que una nota de prensa maximice impactos o que le contesten el teléfono mientras se anuncia un cambio de ministros, se discute una vacancia o se vota una moción de censura, eso no va a ocurrir.

Lo segundo es el foco noticioso. El periodista está buscando noticias todo el tiempo. Si uno quiere que una nota de prensa resulte atractiva, tiene que hacer un esfuerzo por encontrar carne en esa información.

Sobre ese punto, un periodista tiene muy buen olfato para evaluar la calidad del contenido que se le ofrece. Muchas veces basta con leer el titular y la bajada del documento. Si el relacionista público no se compra el contenido que vende, no puede esperar que del otro lado ocurra lo contrario.

Lo tercero es conocer los horarios de los periodistas. Mientras más cerca esté la hora de cierre, más ocupados estarán en la redacción. Así, a menos que sean casos excepcionales, nunca hay que difundir información después de las 4 p.m. A partir de esa hora, cualquier redactor estará metido en su contenido y dejará pasar los correos o mensajes para después.

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¿Y cuál sería el mejor canal para comunicarse? Acá hay un consenso entre varios periodistas consultados: no hay mejor herramienta que un mensaje por WhatsApp. Nada de audios ni un bombardeo de fotos con la nota de prensa. Basta con tres puntos bien explicados sobre el tema que queremos difundir. Si hay interés, la conversación continuará.

Ahora, del lado de los periodistas, no hay nada peor que generar expectativas por gusto. Si el contenido no va a encontrar un espacio en su medio, díganlo. Si el contenido ha sido pospuesto, avisen también. Al otro lado no solo está el encargado de la cuenta esperando una respuesta, sino toda una marca atenta a la difusión.

En esa misma línea, el silencio nunca ayuda. Todos entienden que las manos en un medio están ocupadas y muchas veces no da el tiempo para cubrir todo lo que les gustaría, pero no toma ni un minuto avisar que una nota no saldrá. Y si además pueden explicar los motivos, mucho mejor. A fin de cuentas, esa información solo mejorará la calidad de lo que se difunde.

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