Cuarentena: Cómo reinventarse desde nuestro yo observador

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Ya pasamos los 80 días de cuarentena, nos encontramos en camino a cumplir la más larga del mundo, con 107 días hasta el 30 de junio. Para nadie era posible pensar en algo así ni siquiera cuando se presentó el primer caso en el país. Ante ello, hay un gran grupo de personas que han aprovechado el tiempo para realizar actividades que antes no podían por temas de tiempo. Sin embargo, algunos no se atrevían a hacerlo por falta de entusiasmo.

Según Latam Coaching Network, red de Coaching de Latinoamérica, un individuo vive una determinada ‘Realidad’ originada por un conjunto de acciones que son causadas por emociones y juicios emitidos en base a hechos que influyen en él: lo que ve, lo que escucha, lo que vive. Esta suma de hechos genera en cada persona un ‘Yo observador’ que es capaz de identificar cómo determinada situación podría afectarle o beneficiarle.

Al querer cambiar de ‘Realidad’, es decir reinventarse, es necesario hacer progresivamente un cambio tanto en las acciones, emociones y juicios que se tienen actualmente. En pocas palabras, es necesario hacer un cambio en nuestro ‘Yo observador’. Para ello es necesario identificar qué es lo que queremos obtener en esta nueva realidad.

Por ejemplo, si antes de la cuarentena no podíamos estudiar algún curso deseado es probable que ahora sí queramos hacerlo. Pero para empezar dicha actividad se debe reconocer por qué anteriormente no se llevaba a cabo. Uno de los factores puede ser la falta de tiempo, lo cual hacía que nuestro Yo observador emita el juicio que sin tiempo no es posible estudiar. Esto causa una emoción de resignación a no contar con las horas necesarias para estudiar y termina en la acción de no estudiar. Pues bien, ahora con mayor tiempo, entendemos que no habría excusa para comenzar a estudiar.

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Sin embargo, hay personas que aun y con el tiempo necesario tampoco se deciden a estudiar. ¿Por qué? Esto pasa porque existen otros motivos además del tiempo. Es probable que su Yo observador tenga en claro que está en un trabajo adecuado, en el cual lleva años y se siente seguro ante ello. Que no es necesario aventurarse a algo más. Es decir, se encuentra en una zona de confort, la cual no se logra identificar pues se tiene como excusa el “no tengo tiempo”.

Es ahí donde se hace importante cambiar el Yo observador. Debe comenzar a enfocarse en cómo sería su nueva ‘Realidad’ si se atreviera a crecer más académica y profesionalmente. Tal vez pensar en que ese ascenso anhelado sería más accesible lo llene de entusiasmo y comience a pensar que, para lograrlo, debe estudiar. Aquella idea de no salir de la zona de confort poco a poco se irá diluyendo ante ese cambio del Yo observador, quien ahora verá que sí es posible tener un trabajo mejor remunerado y sentirse seguro en dicho puesto, e incluso en puestos superiores. Una vez cambiado, la acción de estudiar se llevará a cabo con total fluidez. Inclusive, se podrá seguir con ello aun y cuando se vuelva a la normalidad de las actividades restringidas por la cuarentena.

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Si uno busca cambiar su realidad es necesario empezar a analizarse y preguntarse por qué no ha obtenido los resultados que anhela en su nueva realidad, qué lo ha frenado, qué oportunidades ha perdido. Y comenzar a actuar. Esto se aplica para cualquier situación, incluyendo aquellos emprendimientos que hemos dejado de lado o empezar con aquel blog que hasta ahora sigue en nuestras mentes pero no ha sido plasmado en la red.

Tendremos aun varios días con algo de tiempo extra producto del confinamiento, lo cual podemos aprovechar para analizarnos y comenzar a cambiar nuestro Yo observador, algo que no se podía hacer con tanta calma en el acelerado ritmo que estábamos acostumbrados a vivir hasta antes del 15 de marzo de este año. Depende de cada uno comenzar. Cambiar.

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