Competencia + Compañerismo: la suma de un gran torneo

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Hace unas semanas, la empresa adquirió una consola de Play Station 4 para nuestra sala de entretenimiento. Al llegar a la oficina con el empaque muchos sonreían como niños con el juguete nuevo. Empezaban a conversar acerca de qué juegos se comprarían para competir entre todos. El primero en ser elegido fue el Pro Evolution Soccer 2020, el cual tiene el plus de contar con los cuatro principales equipos del fútbol peruano.

Entre la algarabía por saber quién contra quién se enfrentarían en los primeros juegos nos llegó de sorpresa un anuncio: se organizaría la Copa Libertadores en Métrica – 2019. Un torneo en el cual cada participante podía elegir un equipo de Sudamérica y cuyos tres primeros puestos se llevarían buenos premios. Se me encargó llevar a cabo la organización de este torneo.

Fueron tres semanas desde el momento del sorteo hasta la gran final donde todo el equipo estuvo unido, ansioso por saber cuáles serían los grupos y cómo se desarrollarían los partidos. El día de la inauguración todo el mundo estuvo atento al partido inicial. Gremio venció a Paranaense con un claro 2 a 0 acompañado de celebraciones que motivaron la pasión de los participantes y el público. Era solo la muestra inicial de la felicidad que sería el resto del campeonato.

Las fechas transcurrían y era increíble ver cómo los muchachos vivían cada partido, gritaban los goles como si se tratase de un partido real, se frustraban por haber fallado una jugada muy clara, entre otras reacciones. Al llegar a la ronda eliminatoria los nervios estuvieron a todo dar. Algunos candidatos a clasificar, e incluso campeonar, quedaron en el camino demostrando que hasta en lo virtual el fútbol es un deporte tan hermosamente injusto.

 

Llegó el día de la gran final con total expectativa. Y es que por coincidencias de la vida la final de nuestro torneo fue exactamente la misma que la de la Copa Libertadores 2019: Flamengo contra River. Para alimentar el morbo este partido final se llevó a cabo el viernes 22, justo un día antes de la final a disputarse en el estadio Monumental. En la capital se vivía la fiesta que trajeron brasileños y argentinos desde sus tierras, dando un claro ejemplo de por qué el fútbol además es un deporte que mueve tantas pasiones. 

Antes del pitazo inicial (virtual) la oficina fue ambientada acorde a la ceremonia. Se colocaron imágenes de los escudos de ambos equipos, se adecuó la consola en la TV central para que nadie se pierda ninguna incidencia del partido y además se realizó un compartir de piqueos, sanguches, bebidas, entre otros. Todo un marco digno de una final. Incluyendo a dos bandos separados apoyando cada quien a su favorito y realizando cánticos como si estuvieran en el estadio.

Tras terminar el partido, y luego de fundirnos en un gran abrazo por el título obtenido, no pude evitar recordar cada momento del torneo con nostalgia. Es la primera vez que organizaba algo así y me enorgullece decir que se hizo un gran trabajo. Claro que todo esto fue facilitado además por el buen comportamiento de mis compañeros y el gran apoyo de la empresa. Y lo más gratificante, hubo mayor integración. 

 

El ambiente en la oficina era otro, con mayor confianza de la que ya existía. Al final de cuentas siempre es bueno tener a los colaboradores felices y en un excelente ambiente laboral, así asistir a la oficina se convertirá en algo mucho más grato.  Llegar a trabajar con una gran sonrisa y estar rodeado de gente que hace de nuestros días mucho mejores. 

 

Ahora los chicos están con la expectativa de organizar otro torneo, ya por nuestra cuenta: La Champions League en Métrica – Verano 2020. Y desde ya se siente esa gran emoción por participar y destronar al campeón. Veremos qué pasa en los próximos meses. No tengo dudas que será también una gran fiesta.