Disney Live Action: modificar la magia nos mantiene vigentes

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Los live action en la pantalla grande de Disney están dando de qué hablar más que nunca. Veíamos en los años 94 y 2000, clásicos como la primera edición de El libro de la selva y 102 Dálmatas que fueron los primeros en estrenarse. Otras historias, con nuevos e inesperados giros, como Maléfica (2014) y La bella y la Bestia (2017) aumentaron la fama de este formato y ahora, los más recientes hits como Dumbo y Aladdín (2019) siguen potenciando las expectativas de los cinéfilos.

Lo cierto es que a través de estas apuestas por llevar la ficción a la realidad, Disney ha logrado atraer y retener la atención del público, haciendo noticia viral de cada estreno. Y es que no solo se han preocupado por preservar la magia de aquellos cuentos que nos cautivaron de niños, sino que además, su estrategia comercial – siempre visionaria – va más allá: estos magos logran sumarse a la conversación de la coyuntura a través de modificaciones claves en las historias.

A Jazmin, de Aladdín, ¿la recordábamos acaso como esa mujer líder y empoderada en la primera versión animada de la historia en el año 92? O ¿presentaron a Bella, en el lanzamiento del año 91, como esta joven ingeniosa, valiente y arriesgada que vemos ahora? La respuesta es clara. A estos personajes los redefinieron, logrando así que la audiencia de hoy, más adulta, madura, leída y preocupada por los temas actuales, conecte de una forma más efectiva.

El caso de la conocida Sirenita ha colapsado también las redes, pues ahora el personaje sería llevado a la vida por una hermosa joven de piel morena, distando mucho de la típica pelirroja que ya nos habían presentado desde niños. Esta es, a mi parecer, una jugada brillante de estos y – lo repito- magos del entretenimiento, por generar polémica y subirse a la ola para nunca perder vigencia. Algunos haters los critican por “malograr la fantasía”, mientras que otros han levantado sus palmas por este cambio que, ante sus ojos, apuesta por la diversidad, la igualdad, el respeto y la inclusión.

Atreverse a estos cambios tan notorios es sin duda un alto riesgo para la firma, pues sus estrenos se mantienen liderando las carteleras y reciben millones de espectadores a nivel mundial, quedando ampliamente expuestos. Sin duda, “apostar a lo seguro” no es el estilo de Disney y su estrategia de diferenciación permite que cada novedad no pase desapercibida.

¿Qué aprendizaje rescatamos de esta apuesta? La lección que nos deja Disney es que, a pesar de contar con la clave garantizada del éxito, se atreven a reformular contenido que ha venido funcionando desde sus orígenes, para romper los moldes establecidos. La invitación está en que nosotros, como empresa y como personas, estemos en la capacidad de hacer lo mismo. Reinventarse es la clave.

Creatividad y movimiento siempre.