Economía del comportamiento y el cumplimiento del aislamiento social

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La teoría microeconómica neoclásica indica que los individuos siempre toman decisiones que maximizan su utilidad, pero en la realidad estamos sesgados por nuestros gustos y preferencias no estándares. La rama de la economía que se encarga de calcular el efecto de estos sesgos en nuestras decisiones es la economía del comportamiento. Esta estudia cómo un sesgo, entendido como la desviación sistemática de un comportamiento racional, puede llevarnos a tomar decisiones subóptimas, es decir, que nos generan menores beneficios.

La microeconomía de comportamiento no elimina lo encontrado en la teoría neoclásica, simplemente intenta evaluar si los sesgos también afectan nuestras decisiones.

Para aplicar los conocimientos encontrados por esta rama de la economía en el contexto de la pandemia global, el Programa de Liderazgo de los Jóvenes -en inglés llamado Youth Leadership Programme-, invitó a su comunidad a un grupo de expertos en la aplicación de la economía del comportamiento en políticas públicas, con el fin de encontrar las barreras del comportamiento que incentivan a las personas a incumplir con las restricciones sociales y explorar alternativas para revertir su actuar.

A continuación se presentan los cuatro sesgos más comunes, encontrados para el caso del Covid-19.

Sesgo de optimismo

Individuos en extremos optimistas tienden a subestimar la probabilidad de que una situación desfavorable les suceda. En el caso del coronavirus, el sesgo hace que las personas no estimen correctamente el riesgo ante el contagio, sobre todo si se encuentran en una zona libre del virus.

Sesgo de exceso de confianza

Las personas con exceso de confianza sobreestiman sus habilidades y juicios. Los jóvenes, en su mayoría, tienen a pensar que son inmunes al riesgo de contagio, y en caso ser diagnosticados como positivos en la prueba del Covid-19, tenderán a considerar que son los suficientemente fuertes para superar la enfermedad.

Sesgo de status quo

Estar sesgados por el status quo significa mostrar una fuerte aversión ante el cambio del estilo de vida. Para algunos, disfrutar de los paseos o las reuniones con amigos pueden ser algo a lo que no están dispuestos a renunciar, aún conociendo el peligro.

Sesgo hacia el presente

Los individuos con sesgo hacia el presente están dispuestos a recibir una compensación menor hoy, que esperar al futuro por un pago mayor. Por ello, algunas personas prefieren continuar con sus actividades regulares -lo que implica incumplir con las medidas sanitarias-, en lugar de cumplir estrictamente hoy para que el riesgo de contagio sea menor en el futuro.

 

¿Cómo utilizar la economía del comportamiento para evitar el riesgo?

Efecto arrastre

“El efecto de la moda”, las personas siguen tendencias. Conocemos las medidas de prevención propuestas por la OMS: aislamiento social, lavado constante de mano por 20-30 segundos y más. Tomemos las oportunidades que nos ofrecen las redes sociales y hagámos virales videos, animaciones y/o fotos incentivando a nuestros seguidores a mantener los cuidados necesarios. Que protegernos sea una tendencia.

Heurística de la afectividad

En general, la heurística nos ayuda a tomar decisiones de forma rápida y eficiente en base a lo que conocemos. La heurística de la afectividad nos impulsa a tomar decisiones instintivamente, en base a un estímulo emocional. Se recomienda crear un sentido de orgullo al ayudar a nuestros familiares, amigos y demás personas que nos rodean. Utilicemos nuestros sentimientos y emociones para incentivarnos a cumplir con todos los cuidados y proteger a los demás.

Recordatorios

Esto no es una actividad inconsciente o un sentimiento que nos hace actuar. Se refiere, literalmente, a recordatorios. Pasa tanto tiempo en casa puede causar ansiedad, estrés y tensiones que nos hacen olvidar por qué seguimos cumpliendo con el aislamiento. Por ello, generar recordatorios sobre lo que podemos hacer en casa es crucial para superar la situación. En este caso, las marcas juegan un rol importante, sus constantes recordatorios sobre alternativas de compras en líneas -bajo estrictos protocolos de salubridad, por supuesto-, recomendaciones de series, películas, tutoriales y otras actividades para disfrutar del tiempo en casa son grandes incentivos para cumplir con el aislamiento social.

 

Conocemos las recomendaciones, pero estas no servirán si no las llevamos a cabo. Trabajemos en conjunto para superar esta pandemia global. Recuerden, cuidarnos es la tendencia.