El 23 jugamos todos

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Desde 1997 que no se celebra una final de Copa Libertadores en el país. Aquella vez fue el partido de ida entre Sporting Cristal y Cruzeiro de Brasil, teniendo como resultado un empate 0-0. Desde ese entonces, 22 años han pasado para que el Perú se vista de gala nuevamente y reciba esta vez a los equipos de Flamengo y River Plate en la primera final única, en una final que nos coloca como el anfitrión y que nos llena de emoción y responsabilidad, al permitirnos ser parte de una de las fiestas deportivas más importantes a nivel mundial. 

El sábado 23 de noviembre jugamos todos. Juegan los equipos de fútbol, el sector privado y público, el Estado, el ciudadano de a pie, los medios de comunicación, cada uno desde su propio escenario, porque la imagen del Perú somos todos y tenemos la misión de  dejar en alto el nombre del país. La oportunidad de ser sede de la final de la Copa Libertad nos pone en la mira de más de 30 mil visitantes y una audiencia televisiva de aproximadamente 1.500 millones de personas en 111 países, según el ministro de Comercio Exterior y Turismo, Edgar Vásquez. Una oportunidad que debemos aprovechar para posicionar al país y que nos compromete a seguir trabajando para estar calificados en la organización de este tipo de acontecimientos.

Hace unos días la Conmebol compartió un video a través de su cuenta de Twitter en el que muestra algunos de los principales atractivos de la ciudad de Lima. El Puente de los Suspiros, el Parque del Amor, las calles del Centro, un ceviche, artesanías, cada uno de estos elementos que forman parte del encanto que tiene el país y que nos hace orgullosos. La fiesta del fútbol se vivirá en casa y la camiseta debemos tenerla bien puesta como ocurrió para los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos en julio.

Ya no falta nada y esperemos que el ganador de esta final sea el Perú.

¡Bienvenidos!