Goooool… Pe al deporte

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Hace unos días Ricardo Gareca, flamante entrenador de la selección peruana de fútbol, dio una entrevista magistral donde criticó, sin miedo, la poca inversión que el país destina al deporte. No vamos a mentir, independientemente de la pésima gestión actual, el deporte en el Perú ha sido un tema secundario para la mayoría de gobiernos.

Y es que el poco apoyo que recibe por parte de nuestras instituciones estatales contrasta, en gran medida, con el apoyo constante que la hinchada brinda cada vez que un peruano nos representa en una competencia internacional. Hablamos de un país muy orgulloso, donde el deporte ejerce una influencia importante, y en donde cada vez que recibimos una distinción en alguna competencia, todos los diarios y noticieros cubren el hecho con gran interés.

Hablamos de que los deportistas pueden ser los héroes de nuestra juventud, pues con ellos podemos demostrar que el esfuerzo y la perseverancia nos permiten alcanzar cualquier meta. Estos también llenan de valores y patriotismo a la sociedad, incrementando nuestro orgullo. Además, en un mundo más globalizado, el deporte representa un gran ventana para miles de jóvenes talento.

Pero lo que debemos preguntarnos es qué héroes vamos a formar, si esperamos que cada deportista destaque por sí solo, sin respaldo. A muchos les cortamos las alas cuando empiezan a volar, lo que genera que buenos deportistas desistan y renuncien antes de tiempo.

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Hoy en día, el Perú no está ni en el top 10 de países de Latinoamérica en temas de inversión en deporte, lo que tristemente se ve reflejado en la mayoría de nuestros resultados.

Aplaudo a todos los deportistas que día a día entrenan, por su cuenta, para representar a un país que muchas veces les da la espalda. Pero debemos dejar de romantizar el triunfo a base de poco respaldo, y en cambio, crear políticas firmes que contribuyan a fomentar el deporte.

Por último, como autor, me parece fundamental que el deporte sea visto como una opción para generar valores en nuestra sociedad. En ese sentido, los grandes clubs o instituciones relacionadas al deporte deben priorizar también la ética y los valores, y que un deportista, por más bueno que sea, no sea tomado en cuenta cuando cometa actos de violencia.

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