En 2016 pagamos lo que hizo el gobierno anterior

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Artículo en El Comercio

“Definitivamente el 2016 no ha sido un buen año”. Así resume esta temporada, que está por cerrarse, el presidente de IPAE  Acción Empresarial, Julio Luque, a Día1. Para el ejecutivo, la principal causa de este resultado ha sido la falta de una visión clara por parte del ex gobierno del presidente Ollanta Humala, a la que se han sumado un par de factores que mellaron el crecimiento de nuestra economía, como la incertidumbre típica de un año electoral y las consecuencias de la crisis internacional (sobre todo en nuestras exportaciones). “Corregir el ritmo es posible, pero tomará su tiempo”, agrega.

El empresariado termina este año con la cara larga y, podría decirse, muy decepcionado con el ex presidente Humala.
Son varias las cosas que se han juntado: el 2016 fue un año electoral, lo que provocó una incertidumbre que, luego, redujo nuestro ritmo de crecimiento. También fue una temporada en la que la crisis externa hizo disminuir el precio de los ‘commodities’, y eso afectó nuestras exportaciones. Todo ello provocó un muy bajo grado de consumo (que cayó a sus niveles mínimos). Por supuesto, lo dicho se agravó debido a la política errática que tuvimos durante los últimos cinco años de gobierno.

Le faltó una ruta clara al ex gobierno, ¿diría?
Sí. El 2016 es el gran corolario de un quinquenio sin una visión clara. Este año hemos pagado la factura de lo que hizo el gobierno anterior. Y, bueno, pues, las facturas siempre se pagan.

Algunos tampoco le perdonan que haya sido muy confrontacional.
Fue muy confrontacional, y tampoco tomó las medidas correctas, ni oportunas, especialmente en lo referido a la promoción de la inversión privada, que se redujo durante los últimos tres años. Sin la inversión privada no hay empleo, ni crece el consumo, ni los estándares de calidad de vida.

¿Y considera que el Gobierno entrante, liderado por Pedro Pablo Kuczynski, está corrigiendo el rumbo? Tal parece que el descontento todavía es mayoritario entre la población.
Es que hay que tener paciencia. En IPAE vemos con optimismo lo que está haciendo PPK. Hay cuatro ejes claros que dirigen sus planes: (1) La reducción de barreras para la inversión, (2) la eliminación de los trámites burocráticos, (3) la promoción de la inversión en infraestructura, sea pública o privada, y (4) el proceso de formalización de nuestra economía.
Particularmente, nosotros lo vemos con mucha ilusión y apoyamos que el Gobierno haya puesto este tema de la informalidad en agenda. Sabemos que es sumamente difícil, pero vemos que de verdad se está comprando el pleito y está haciendo cosas para formalizar nuestra economía. Y es que, si no vamos hacia un proceso de formalización es imposible continuar con el plan de darle bienestar a la población.

¿Cuánto tiempo más hay que esperar para ver los resultados “en nuestros bolsillos”, como pide la gente?
Bueno, ahí está la gran cuestión. Sabemos que el trabajo sobre estos cuatro ejes va a rendir sus frutos. El problema es cuánta paciencia va a tener la población para esperar estos frutos. Ese es el reto del Gobierno: ¿Cómo manejar ese tiempo entre que se dan las medidas para corregir el rumbo de nuestra economía y estas medidas comiencen, finalmente, a surtir efecto en la población? Sin embargo, tenemos que ser conscientes de que los cambios no son inmediatos.

¿Se animaría a proyectar una fecha para ver nuestros bolsillos ‘más llenos’, una mejora en el nivel de consumo? ¿ Será en el 2017?
El próximo será un año que, en resumen, será mejor que el 2016, pero la cosa va a ir de menos a más. Los resultados de muchas de las medidas sobre las que estamos hablando se verán a partir de julio, agosto, setiembre del 2017. Así que nos quedan seis o siete meses más de desaceleración del consumo, en suma, de pocas buenas noticias. En realidad, si pensamos en un año redondo, uno que irá bien de principio a fin, ese será el 2018.

¿Cuál considera que ha sido la carta de presentación del Gobierno, su bandera, en este primer semestre? Algunos han dicho que está destrabando rápidamente varios proyectos de infraestructura.
Es cierto. Una de las banderas de este Gobierno en el 2016 ha sido el destrabe de proyectos de infraestructura como la ampliación del aeropuerto internacional Jorge Chávez (AIJCh), el de Chinchero, y la extensión de la Panamericana en la zona de Chincha, Pisco y Cañete, pero lo cierto es que todavía no vemos  S/1 de lo que generarán estos proyectos, para eso todavía falta.

Claro, por ahora todo está aún en el papel, en los contratos.
Sucede que entre destrabar un proyecto y que este comience a generar inversión, contratación del personal, empleo, hay un ‘gap’ de algunos meses. Eso todavía no lo hemos visto. Nuevamente, hay que tener paciencia. Y es que es así como funciona, no hay manera de decir: destrabo un proyecto hoy  y mañana mismo comienzo a girar los cheques. Menos todavía cuando están involucrados varios miles de millones de dólares.
Paciencia no es lo que tuvieron con el ex ministro de Educación, Jaime Saavedra, alguien a quien en CADE –que organiza IPAE– aplaudieron mucho, tras su presentación. ¿Qué balance le deja el enfrentamiento que devino en su censura?
Todo ese nivel de ruido político y enfrentamiento definitivamente retrae a la inversión privada. No ha sido bueno y ha sido innecesariamente ruidoso, desde ambos lados, tanto desde el Ejecutivo como desde la oposición en el Legislativo.

En línea con lo que usted dice, ¿debió ser más tolerante la oposición?
Tengo una opinión particular sobre ello. Creo que, desde algunos sectores, se ha exagerado de manera notable, con el discurso de que la salida del ex ministro Saavedra iba a interrumpir la reforma educativa. Es claro que no es así. El nombramiento de la nueva ministra, Marilú Martens, lo demuestra. Nosotros la conocemos bien porque ella era parte del equipo del ex ministro y porque, también, ha sido parte del Comité de Educación de IPAE. Estamos convencidos de que la reforma va a continuar.

Le mencionaba lo de la tolerancia porque, incluso en el exterior, medios como “The Economist” y “The New York Times” han criticado fuertemente al fujimorismo por esta censura.
Como te decía, me parece que la intensidad del conflicto ha sido el problema, más no la discusión. En una democracia, el rol del Gobierno es gobernar, y el de la oposición, fiscalizar. Pero sin los enfrentamientos a los niveles que hemos llegado. Esto se superó y hay que pasar la página. Durante el CADE, el sector empresarial se quedó gratamente sorprendido con el nivel de los ministros. Ninguno desentonó. Confiamos en ellos.