La fast fashion pasó de moda

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Anualmente, la industria de la moda –el diseño, confección, transporte y venta de prendas- requiere un consumo de agua suficiente para satisfacer a 5 millones de personas. Sus actividades directas e indirectas suponen alrededor del 10% de emisiones de gases invernadero a nivel mundial. Sin embargo, también es una de las actividades económicas más lucrativas: $2.5 billones al año, una cifra nada desestimable; además de generar miles de empleos alrededor del mundo.

Pero estas bondades económicas y laborales, ¿justifican sus consecuencias? Claro que poder comprarse varias prendas con poco dinero resulta atractivo, pero la fast fashion termina por crear más daños que beneficios. Por eso, a nivel internacional, cadenas de ropa como Forever21 y H&M parecen haber sucumbido a una nueva tendencia que se perfila como la nueva idea de moda que tendremos en un futuro a mediano plazo: la moda circular.

La moda circular, a mi entender, no solo es moda, como lo dice su nombre, sino que, más que aquello, es un estilo de vida. El uso de materiales sostenibles y de calidad, el consumo local, la reducción de nuestro armario y la compra de ropa de segunda mano son todas prácticas que forman parte de este sistema. Aquí, te explico un poco más acerca de cada una de ellas:

  1. ¿Ropa de plástico?

A todos nos ha pasado: estamos de compras, vemos una prenda hermosa y ¡oh, sorpresa! está con descuento. Nos acercamos para tocarla y…parece hecha de plástico (porque está hecha de plástico). Mucha de la ropa que usamos hoy en día está hecha de polyester, una forma de plástico PET. Además del proceso de alto impacto ambiental que toma fabricar este material, su textura no es la mejor. Otras fibras, además de incómodas, también tienen la desventaja de que no duran mucho en el tiempo. El fast fashion se caracteriza por confeccionar prendas que se deshacen igual de rápido que lo que toma producirlas.

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Por eso, comprar ropa hecha con materiales como algodón (¡mejor si es peruano!) u otras fibras naturales, no solo será mejor y más cómodo para tu piel, sino que te durará por más tiempo.

  1. Compra local

No necesitamos viajar o hacer pedidos de otros países para encontrar opciones interesantes. A veces, la ropa que necesitamos puede estar en una pequeña boutique cerca de casa, o en un emprendimiento en redes sociales. Comprar de esta manera no solo incentiva el comercio a pequeña escala, sino que nos permite encontrar prendas que pocos van a tener.

  1. Menos, es más

Podemos armar docenas de atuendos con un número limitado de prendas. A pesar de que muchos (yo incluida) soñábamos con tener un armario infinito como el de Cher en Clueless o Carrie en Sex and the City, es más fácil tener un estilo definido si nos ceñimos a unos cuantos básicos. Comprar pocas prendas que sabemos que podremos combinar para cada ocasión, y nos durarán por mucho tiempo, es la mejor decisión (tanto para tu estilo como para tu bolsillo). Y con la ropa que no usemos, podemos aplicar el siguiente paso.

  1. La ropa merece una segunda oportunidad

Cada vez más, la ropa vintage y de segunda mano gana mayor popularidad. En el vender y comprar ropa, no solo le damos una segunda chance a ese vestido o saco que ya no necesitamos, sino que podemos encontrar verdaderos tesoros de otras épocas. Hay docenas de tiendas de ropa previamente utilizada en redes sociales, de muy buena calidad y en excelente estado. Puedes encontrar prendas de todo precio y diferentes estilos. Además, te aseguras de que nadie más va a tener lo que tienes puesto. Solo hay que saber buscar bien.

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