Los aprendizajes que hasta ahora nos deja la pandemia en la música

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Definitivamente, la pandemia nos obligó a reinventarnos de distintas maneras y buscar soluciones fuera de la caja. Sin embargo, cuando anunciaron la postergación indefinida de eventos como conciertos y festivales, me quedé en blanco. Estuve escudriñando por un largo rato mis entradas a conciertos, mis planes de lanzamientos musicales, campañas, entre otros proyectos programados para este año. Y le pregunté a mi pantalla “¿Y ahora, qué haremos?”.

Para entender mejor el contexto y la importancia de la comunicación en la música, tenemos que aprender los tres pilares de la industria musical: la industria discográfica, grabación y distribución de música; la industria de licencias musicales, que concede licencias a empresas para usar la música; y la industria de la música en vivo, que consistía en producir conciertos o giras. Antes del internet, la industria discográfica era la que generaba mayor cantidad de ingresos, pero con la llegada de la era digital, todo cambió. Pues, las discográficas fueron las más afectadas ante la piratería online y las nuevas plataformas de streaming, mientras que las otras tomaron mucha fuerza. Pero, ¿y en Perú? ¿Cómo está la cosa?

Cuando mencioné “pequeña industria musical” fue por algo, pues si bien somos uno de los países que más está creciendo en este sector, aún estamos en pañales. Como bien sabemos, Perú es un país informal y de eso no se salva la música. Muy pocos artistas registran sus canciones, por ende los ingresos generados de las licencias musicales son pocos. Por otro lado, no tenemos desarrollada una industria de discográficas y, por último, quedaron postergados las presentaciones musicales (gracias Covid).

Entonces, ¿qué nos queda? Las nuevas formas de promocionar y rentabilizar a través de lo digital. Aquí, la comunicación estratégica y el marketing digital cumplen un rol fundamental para generar experiencias con el público, y así lograr que consuman la música, compartan con sus amigos y comiencen a ser un seguidor más. Según el Marketing Science Institute el cliente es uno de los desafíos más grandes de las empresas, debido a su complejidad, ya que existen diversos puntos de contacto entre el cliente y las organizaciones. En la música, el caso es muy parecido, cada vez más proyectos musicales experimentan diversas maneras de conectar con su público, por ejemplo a través de videojuegos como Habbo o Fortnite, transmisiones en vivo, “Zooms” privados, entre otros. Pero, claro, detrás de todo esto debe haber un plan estratégico. Estos son algunos de los aprendizajes que nos ha dejado la pandemia:

  • Reconocimos la importancia de la digitalización: Por ejemplo, diversos grupos de cumbia no contaban con un plan de comunicación digital para redes sociales, otros ni contaban con presencia en redes, pues su fuente de ingresos eran solo las presentaciones en vivo y no necesitaban más. Ahora, varios han migrado al mundo digital.
  • Tener siempre un plan B: Organizar y diversificar de manera estratégica los lanzamientos y contenidos ayudan a conseguir un posicionamiento en playlists grandes de Spotify, a un mayor alcance y engagement.
  • Calidad antes de cantidad en cuanto a livestreams: Fui testigo de cómo las personas conectadas en un livestream de Instagram se iban difundiendo con los días, pues no se ofrecía un diferencial.
  • Aprendimos a ser más creativos: Por fin dejamos de lado publicar fechas de intriga acompañado de un “se vienen sorpresas”.
  • Los conciertos online nos dejan insights de los oyentes que no se podían conseguir en un concierto presencial: Podemos saber la mejor hora para realizar un streaming, cuando les gusta una canción, cuando no les gusta, quiénes son y un sinfín de herramientas que nos permite medir cada detalle para perfeccionarlo e implementar un plan estratégico.
  • El storytelling: Algunas de las estrategias usadas en este confinamiento fue es el estreno de singles con un mensaje fuerte, sea político o social para generar mayor conciencia de lo que estaba sucediendo.
  • Las “comunas” o “fandoms” son la principal estrategia para cualquier tipo de crisis: Los fans son quienes ayudan a promocionar la música y las diferentes acciones del artista. Que estén engaged con el artista, no significa que deben dejarse de lado. Ese ha sido el peor error de muchos proyectos.