New York State of Mind: datos curiosos sobre la ciudad de Nueva York

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A propósito de que me encuentro leyendo “New York, New York…” (Plaza Janes, 2016), el diario de viaje de Javier Reverte, donde recorre durante varios meses Manhattan de cabo a rabo, transitando también por lugares no tan turísticos como la isla de Roosevelt y Brooklyn, me gustaría compartir aquí algunos datos de interés que he conocido sobre esta apasionante ciudad a través del libro.

Nueva York antes de ser Manhattan (o Manna-hata, como la llamaban los indios en esa época):

El lugar que hoy tiene uno de los metros cuadrados más caros del mundo, antes de la llegada del hombre blanco era pura naturaleza, habitada únicamente por los indios lenapes (de piel roja). Con ello, bosques, colinas cubiertas de vegetación y lagos en donde nadaban patos y cisnes, se extendían por toda la hoy conocida como “Gran Manzana”. Aún es posible, en algunos rincones recónditos del Central Park, vivir parte de la esencia de lo que fue este territorio en estado virgen.

Colonización, primero holandesa y después inglesa:

El primer europeo en pisar la isla de Manhattam fue Henry Hudson, navegante inglés que mientras viajaba buscando el Paso del Noroeste, contratado por una compañía comercial holandesa, se topó con ella. Cuenta la historia que los indios lenapes le recibieron amigablemente e intercambiaron con él hermosas pieles por baratijas. Esto motivó a que se realicen posteriores expediciones desde Europa que luego dieron pie a la instalación de una factoría para el intercambio de pieles a cambio de abalorios. Tan rentable resultó la empresa que Amsterdam decidió enviar una docena de familias para convertir el asentamiento en colonia.

En 1626, el gobernador de la nueva población, Peter Minuit, compró la isla a un valor que, según el libro de Reverte, hoy serían veinticinco dólares. Luego, para evitar las incursiones de lobos y osos, muy abundantes entonces, construyó un vallado de estacas entre los ríos Hudson y East River. De ello derivó años más tarde el nombre del principal centro de negocios del mundo: Wall Street.

Si hasta ese entonces, el territorio colonizado había sido rebautizado como Nieuw (Nueva Amsterdam), en 1664, una flotilla de fragatas británicas ocupó el asentamiento, desplazando a la autoridad holandesa y rebautizó el lugar como Nueva York, en honor al duque de York.

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La “tierra prometida” y el “beso de bienvenida”:

Un lugar importante en la historia de esta ciudad es la isla de Ellis, la cual fue fungió de aduana entre los años 1890 y 1954. Aquellos europeos que escapaban a América –generalmente, de la pobreza-  eran retenidos en esta isla en cuarentena  para luego ser examinados médicamente, así como policial y políticamente. Fueron muy poco los repatriados. Esta isla fue la puerta de entrada para la esencia de lo que hoy y siempre ha sido Nueva York: una ciudad abierta a todos los credos y a todas las etnias, que se nutre permanentemente de esa diversidad para enriquecerse.

Y para todos esos italianos, alemanes, irlandeses, suecos, franceses, rumanos, españoles, judíos, protestantes, luteranos, católicos, que llegaban a la “tierra prometida”, la estatua de La Libertad resultaba  impresionante por todo lo que representaba. Reverte la describe como “el beso de bienvenida, que brinda algo tan hermoso y tan caro como es la libertad”. El monumento fue un regalo que le hizo Francia a Estados Unidos en 1886, como recuerdo de su alianza en la guerra de la Independencia contra Inglaterra.

“Shomrim”, una policía integrada por judíos ortodoxos:

Como bien se sabe, la comunidad judía ortodoxa es una población importante a nivel demográfico en Nueva York, la cual se encuentra asentada principalmente en el barrio de Williamsburg. Muchos judíos, al igual que los chinos establecidos en el barrio de Chinatown, utilizan su idioma natal –en este caso, el hebréo- para comunicarse, nunca el inglés. Y, para defenderse de la delincuencia, crearon en los años sesenta una policía autónoma llamada Shomrim (en hebreo significa “vigilantes”), integradas por miembros de la misma comunidad (es decir, judíos ortodoxos). Esta se mantiene vigente hasta el día de hoy y funciona de forma paralela a al NYPD (New York City Police Department) en los barrios de Williamsburg, Flatbush y Borought Park, principalmente habitados por judíos.

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Particularidades en torno al Museo de Ciencias Naturales:

El Museo de Ciencias Naturales es uno de los principales atractivos turísticos. Y en su entrada, hasta enero de este año, recibía a sus visitantes una escultura del expresidente Theodore “Teddy” Roosevelt. Si bien fue uno de los mejores mandatarios de la historia de los Estados Unidos por las reformas sociales que emprendió, en los años veinte del pasado siglo participó en una expedición en el África Oriental para importar cadáveres de grandes animales a disecar, bajo el argumento de que se realizaba “con fines científicos”. El resultado fue una carnicería. Se cobraron numerosas hembras de rinoceronte blanco, ya por entonces en peligro de extinción y hoy prácticamente desparecido en libertad. Según Reverte en el libro, hoy se pueden encontrar en el museo algunos de los animales asesinados por Teddy “en nombre de la ciencia”. Lo positivo –que, por cierto no se menciona en el libro porque ocurrió de forma posterior- es que este año, gracias a las presiones del movimiento Black Lives Matter (que venían desde el 2020), se retiró la estatua. La principal razón sin duda no fue la carnicería cometida en África un siglo atrás, sino que la composición de la estatua, presentaba al vigésimo sexto presidente imponente a caballo, escoltado con un hombre nativo americano y un hombre africano a cada lado de él, lo cual hacía parecer que fueran sus esclavos.

Me quedo corto. Pero, si es que les interesa esta ciudad o, más aún, si es que están próximos a visitarla, les recomiendo este libro.

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