Potenciar la innovación mediante la creación de equipos

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No importa si hablamos de ejecutivos o altos directivos, todas las organizaciones cuentan con equipos, y son los equipos los que se dedican a hacer que las cosas pasen en el día a día. Pero, ¿cómo tener un equipo orientado a la innovación?. En primer lugar, la innovación viene de la colaboración y, dos o tres cabezas piensan mejor que una. Pero solo si saben trabajar juntas. Esto se logra a través de una metodología de innovación, pero además, considerando el estilo de innovación de los miembros del equipo, y lo más importante, todos tenemos un estilo distinto. 

Muchas veces, vamos a reuniones de trabajo, y pueden pasar una, dos, tres horas y nada. Estamos aburridos, la reunión avanza y sentimos que no va a ningún lado. Pero todos esperan resultados de la misma. Sin embargo, para obtener resultados necesitamos el contenido correcto, es decir, las personas con el conocimiento correcto, esto es, muchas veces, lo que resulta más difícil para las empresas. Se necesita de un equipo multidisciplinario para lograr una sinergia que permita obtener estos resultados, contar con las personas correctas para innovar de manera eficiente y eficaz. 

Ahora, si lo que queremos además, son resultados innovadores, la base está en el proceso. Así que además de las personas adecuadas, necesitamos definir el cómo vamos a trabajar. Este proceso, en realidad es muy simple, se basa en la generación, es decir, encontrar un problema; conceptualización, definirlo adecuadamente; optimización, encontrar una solución y mejorarla; e implementación, que es poner nuestra solución a prueba. Para lograr que este proceso sea exitoso necesitamos de tres factores: habilidades específicas, herramientas y lograr una sincronía entre los estilos de innovación de los miembros del equipos. Una vez que tenemos estos tres aspectos, podemos pasar a la acción.

Los estilos de innovación

Todos tenemos estilos distintos de aprendizaje; asimismo, de innovación. Algunas personas, aprender a través de la experiencia; otros, son más teóricos y aprenden reflexionando y pensando. La interacción entre estos dos estilos puede ser muy dificultosa si es que no se llegan a términos comunes, es por ello que la simpleza es la clave. Ahora, también hay formas muy distintas de usar este conocimiento, algunos lo usan para crear opciones, definir problemas, para evaluar ideas o ponerlas a prueba. Aquí es donde se definen los cuatro tipos de estilos de innovación según Min Basadur, maestro e investigador, presidente de Basadur Applied Creativity y profesor de Organizational Behavior and Innovation en la McMaster University’s Michael G. DeGroote School of Business. El primer estilo es el generador, ellos son personas que encuentran oportunidades y saben mapear problemas. Luego, tenemos a los conceptualizadores, ellos tienen a centrarse en definir el problema y entenderlo para que quede claro que es lo que se pretende obtener de él y cuales son los objetivos que queremos al alcanzar. Después, necesitamos la solución, aquí entran los optimizadores, un estilo que se identifica por aterrizar ideas abstractas en soluciones más prácticas y simples. Las personas que son optimizadores aman dar soluciones y tener buenas soluciones, por lo que son bastante perfeccionistas y meticulosos. Y por último, tenemos q los implementadores, personas que aman poner a prueba las ideas de solución y ellos completan el proceso de innovación.

Ahora, las personas suelen tener muchos problemas al intentar darle solución a un problema porque no entienden el estilo de innovación de los otros miembros del equipo. Sabemos cómo pensamos nosotros mismos, pero no como lo hacen los demás, ahí está la clave. Paciencia y simpleza.  Por ejemplo, para los implementadores, los conceptualizadores no hacen nada, siempre está pensando y no saben en realidad porqué se les está pagando. En cambio, para los conceptualizadores, los implementadores son peligrosos porque hacen todo, a su parecer no piensan antes de actuar y sienten que muchas veces se estrellan contra una pared al probar sus ideas. Por otro lado, la percepción de los optimizadores por parte de los generadores es que no pueden concentrarse y trabajan en cinco o seis problemas al mismo tiempo; mientras que los generadores ven a los optimizadores como personas que crean buenas soluciones pero para los problemas incorrectos y que no pueden ver el problema desde una perspectiva más amplia. A pesar de definir estos estilos, la mayoría de nosotros somos una combinación de los cuatro, basándonos más en nuestras preferencias. Dependiendo del contexto, más importante que pertenecer a un estilo u otro, va a ser el poder adaptarse a otros estilos de innovación. Por otro lado, se ha demostrado que los equipos heterogéneos suelen trabajar de manera más innovadora, sin embargo al costo de una menor satisfacción que los equipos más homogéneos. Aquí es donde el papel de un líder de equipo facilitador pueda hacer de bisagra entre los miembros del mismo y guiarlos a través de las diferentes etapas del proceso de innovación.

Los estudios indican que, según el tipo de estilo de innovación tendemos a desarrollarnos en una carrera u otra. Los generadores, suelen ser educadores, artistas, académicos, administradores, o laboran en agencias creativas; no acostumbran trabajar en empresas corporativas debido a que las empresas no saben muy bien qué hacer con ellos, debido a que su estilo los aleja en cierta medida de la acción e interacción el cliente. Los conceptualizadores, se orientan trabajos de desarrollo organizacional, planeación estratégica, investigación de mercados, diseño, consultoría de IT e investigación y desarrollo, son los más estratégicos; los optimizadores,  son ingenieros, financieros, operadores de sistemas o programadores; y por último, los implementadores, suelen dedicarse a trabajos de relación con el cliente, secretaría y administración, manejo de proyectos, ventas o manufactura, son personas que deben obtener resultados casi a diario. 

Para entender un poco lo que debemos considerar, imaginemos que tenemos a un grupo de investigadores de mercado que han realizado un estudio en el que han encontrado hallazgos sumamente importantes para la compañía, el desarrollo de un nuevo producto podría depender de estos hallazgos y así, su posicionamiento en el mercado. El equipo de investigación quiere compartir estos resultados con ventas, a fin de implementar algún tipo de producto. El problema es que el equipo presenta un informe de 50 páginas de data que quieren mostrar a ventas. ¿Qué sucede? Para cuándo investigación está en la cuarta o quinta página, todo el equipo de ventas se está quedando dormido, algunos salen a fumar un cigarrillo, ver su celular, etc. Esto nos dice que pensar en con quien hablamos es clave, ¿cuál es su estilo de innovación?, ¿cómo podemos compartir información con ellos de manera atractiva?, no solo es un problema comunicar con el cliente, sino de manera interna esto también debe ser un asunto importante. En empresas que apuestan por la innovación, muchas veces se traslada a los nuevos ingenieros o académicos con Phd y otros títulos al área de ventas durante 2 años, para luego incluirlos en los equipos de ingeniería, logística u otros más afines con su carrera. Pero ¿por qué?, la respuesta es simple: porque en ventas tienen contacto directo con los clientes y sus problemas. Identificación de problemas ¿recuerdan?. Es práctico, es simple y funciona. La innovación comienza con la identificación de un problema, el cual muchas veces, el mismo cliente no sabe que tiene, y la generación es donde todo el proceso de innovación comienza.

¿Cómo implementar el proceso de innovación?

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Muchas personas no entienden que definir el problema es vital para encontrar una solución que realmente brinde una respuesta efectiva. Cómo dijo Albert Einstein, si tuviera 1 hora para salvar el mundo, me centraría 55 minutos en definir el problema y luego, 5 minutos en dar una solución al mismo. No hay que menospreciar ningún tipo de estilo de innovación, sino más bien hay que valorarlo por lo que es y pasar por todo el proceso. Los equipos realmente innovadores no se saltan etapas, no pasan directo a la acción. Toman su tiempo para definir el problema y optimizarlo. Todos hemos pecado alguna vez en pasar de la generación a la implementación, y la razón es simple: no hay tiempo. Pero muchas veces podemos pasar 6 meses intentando dar solución a un problema sin resultados, estancados en una etapa de optimización o implementación, sin embargo, tal vez lo que se necesita es conceptualizar y definir mejor el problema, pensar fuera de la caja. 

Además de entender los estilos de cada miembro del equipo, se necesitan de dos habilidades principalmente para la innovación: la primera, divergencia, que se refiere a la habilidad paras crear opciones o ideas; y la segunda es cómo tomamos decisiones sobre ellas. 

Una cosa que hay que evitar para no truncar el proceso de innovación es la típica frase“es buena, pero…”, la cual viene seguida de infinidad de excusas, “no hay presupuesto”, “lo hemos hecho de esta forma todo el tiempo”, “no es parte de tu trabajo”, “¿quien más lo ha hecho?”, “¿como sabes que puede funcionar?”, entre otros. Estas son algunas de las principales reacciones a una idea, pero lo que pasa es que, ¡se está juzgando la idea desde la divergencia y la toma de decisiones al mismo tiempo!. Es una locura. Nadie maneja con un pie en el acelerador y otro en el freno al mismo tiempo, y el 90% de las personas suelen usar estas frases siendo algo que se repite infinitamente en reuniones de trabajo, “sí, pero…”. ¡ALTO!. Así que, si hay una habilidad fundamental que todos deberíamos aprender, es saber diferenciar entre la divergencia y la toma de decisiones. Este paso sin duda hará mucho más productivo el trabajo, fomentará la creatividad entre todos los miembros del equipos y ayudará a llegar a mejores soluciones. 

La innovación proviene de la colaboración, de personas que trabajan juntas, por eso seguir un proceso y tomar en cuenta los estilos de innovación, es algo fundamental. Esta innovación, que todas las organizaciones buscan, no aparece mágicamente de los equipos de desarrolladores web o genios en informática, proviene de nosotros mismo, de las personas.

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