¿Qué es la ecología de los medios?

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Recientemente estuve investigando sobre una teoría muy particular relacionada a los medios de comunicación que me gustaría compartir en esta tribuna. Se trata de la “ecología de los medios”, la cual data de la década de 1960 y sigue vigente hasta nuestros días.

Entre sus padres fundadores se encuentran Neil Postman y Marshall McLuhan. Siendo este último, a parte de un erudito en los fenómenos que involucraban a las Comunicaciones, curiosamente una celebridad de aquellos tiempos. Se dice que en el imaginario de la cultura de las masas de aquellos años era el paradigma del investigador de los medios y gozaba de una fama similar a la de otros íconos pop como Andy Warhol o Bob Dylan, lo que no lo hizo muy querido entre sus pares del mundo académico.

Sin embargo, la historia de McLuhan podría corresponder a otro artículo. Volviendo a la teoría de la “ecología de los medios”, esta se resume en dos metáforas.  Aquella que propone a los “medios como ambientes” y aquella que los concibe “como especies”.

La primera de ellas (“los medios como ambientes”) propone que los seres humanos vivimos en dos tipos de ambientes: el ambiente natural, que se compone de elementos tales como el aire, los árboles y los ríos. Y el entorno de los medios, que se compone de lenguaje e imágenes, así como de técnicas y mecanismos que modelan los comportamientos de los sujetos. Esto último, resulta un detalle importante, ya que, según la teoría, ha ocurrido a lo largo de la historia con las diferentes tecnologías de la comunicación que han ido apareciendo (desde la escritura hasta los medios digitales), las cuales generaron ambientes, que a su vez afectaron los comportamientos de las personas que las iban utilizando.

Trayendo esta metáfora a la actualidad, podemos comprobar, por ejemplo, que la aparición del teléfono celular en el entorno mediático ha ido generando necesidades en las personas hasta el día de hoy. Llegando al punto que para muchas personas hoy en día es inconcebible no tener el teléfono celular a la mano, el cual lo consideran prácticamente como un órgano vital, imprescindible para poder desarrollarse con el mundo.

La segunda metáfora para explicar la ecología de los medios es aquella que establece que los medios son como especies, las cuales viven en un mismo ecosistema y establecen relaciones entre sí.

Propone que la relación entre los medios se basa en la competencia entre los mismos (ej.: papiro versus piedra, radio versus periódicos, etc.). McLuhan lo explicaba con el siguiente ejemplo: “la radio cambió la forma de las noticias tanto como alteró la imagen en las películas sonoras. La televisión causó cambios drásticos en la programación de la radio” (McLuhan, 1964: 78).

Esto ocurre, según la teoría, porque la llegada de un nuevo medio al ecosistema mediático no se limita simplemente a ser un aditivo del mismo, sino que lo cambia complemente. Postman (1979) lo explicaba de la siguiente manera: “si dejamos caer una gota de pintura roja en un recipiente de agua, se disuelve todo el líquido, coloreando cada una de las moléculas. […] La llegada de un nuevo medio no se limita a agregar algo, sino que lo cambia todo” (Scolari, 2015: 24). Tal como decía la canción: Video killed the radio star.

La aparición del internet a fines de la década pasada ha sido, sin duda, el principal cambio en la ecología de los medios de los últimos tiempos, el cual viene reconfigurando la estructura de los medios tradicionales de forma permanente.

Esto último me lleva a reflexionar sobre una frase que utilizaba McLuhan en sus intentos por explicar esta teoría: “el medio es el mensaje”. Con ello se refería a que los medios tienen el poder para modificar las relaciones y las actividades humanas.

Para este teórico, el contenido del mensaje no era tan importante como el impacto que tenía el medio en la sociedad, pues aseguraba que todos los medios tienen un efecto diferente en los receptores de la información –no por su contenido, sino por sus características mismas- y ese impacto tiene que ver con las connotaciones culturales, políticas, económicas y tecnológicas que le puedan atribuir los sujetos. Por lo tanto, proponía que el medio en sí mismo debe ser siempre el centro de estudio, no el contenido que lleva.

Frente a ello, cabría preguntarse si ahora que existe el entorno digital, donde los consumidores de medios han pasado a ser prosumidores (consumidores y productores de contenidos a la vez) y donde el flujo de información, por lo menos en la red –e, incluso, también en los medios tradicionales, aunque en menor medida–, se vuelva circunstancial al comportamiento de los usuarios: nosotros hemos pasado a ser los mensajes y los medios.

En fin, reflexiones que ameritan extensos debates, los cuales no competen a este artículo. De todas formas, la “ecología de los medios” sigue vigente y resulta útil al menos conocer de su existencia para entender los fenómenos mediáticos actuales.

 

Fuentes:

  • M McLuhan (1964). Understanding media: the extension of the man. Nueva York: McGrawHill.
  • N Postman (1979). Teaching as a conserving activity. Nueva York: Delta.
  • C Scolari (2015). Ecología de los medios. Entornos, evoluciones e interpretaciones. Barcelona: Gedisa.