¿Qué tanto aporta las relaciones públicas al periodismo?

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Por más que el título suene polémico, resulta relevante poner sobre la mesa la labor que desempeñamos en el día a día los relacionistas públicos. No en vano, una autocrítica puede desencadenar en un mejor desarrollo de nuestra labor.

Recientemente, un compañero de trabajo me compartió una entrevista a un periodista donde comentaba sobre su relación con los relacionistas públicos. Y este dijo una frase muy cierta: el relacionista público tiene que entender lo que yo hago, y no al revés.

Creo que esta frase resume nuestra labor a la perfección. Tenemos que ponernos en los zapatos del periodista permanentemente. Ello, con la finalidad de que ese vínculo laboral se vuelva cada vez más sólido. Se trata de una confianza que se va construyendo con cada acercamiento.

Los periodistas valoran nuestro trabajo, así como nosotros el suyo (sin ellos no podríamos lograr los objetivos de nuestros clientes). Pero necesitan que verdaderamente seamos un apoyo en su día a día (entender qué tipo de información necesitan, qué tipo de productos les pueden servir).

Con esto no digo que sea imprescindible que un relacionista público haya pasado por un periódico o un canal de televisión para ejercer adecuadamente su labor. Por el contrario, basta con que sea un amante de la actualidad, para que ya esté muy cerca del objetivo.

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Por ello, resulta imprescindible –y lo digo sobre todo pensando en los más jóvenes, que se inician en este mundo- revisar constantemente los medios de comunicación. Leer un diario ya es una lección por sí misma para nuestro trabajo. Revisar el tipo de preguntas que se le hace a un entrevistado, el tipo de dato que se suele incluir en una nota, la autoría de la misma (muchas veces pasan desapercibidos los nombres de los periodistas que las escriben y recapacitar en ello puede ayudarnos a saber qué periodista cubre cierto tipo de información), puede abrirnos luego muchas puertas.

Entiendo que también existe una presión en ciertas ocasiones por compartir un contenido que está lejos de ser interesante para los medios. Sin embargo, nuestra labor en esos casos debe estar en el asesoramiento.

Por ello, creo que la lógica debe de estar en lo siguiente: solo entendiendo verdaderamente lo que necesitan los medios, podremos asesorar adecuadamente a nuestros clientes en la información que comparten, y establecer así sólidos vínculos con los periodistas a los que esta les podría interesar.

Les dejo esa reflexión.

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