Rompan todo, la reivindicación del rock en español

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‘Rompan todo’ es el título de la última serie documental de Netflix, una arqueología de la historia del rock en Latinoamérica. Sin duda, un material necesario, que necesitaba ser difundido con la calidad y el respaldo de una megaplataforma como Netflix.

Sorprende, sin embargo, que en seis episodios hayan abarcado toda la historia del rock en lengua hispana. Desde cómo La Bamba de Ritchie Valens influenció a toda una juventud mexicana, que concebía al artista como un compatriota –y pensaba que tras su nombre yankee se escondía su verdadera identidad azteca de Ricardo Valenzuela–. Un hecho falso, por cierto. Hasta nuestros días de fusión electrónica y una constante búsqueda en la música latina por reivindicar las raíces de un país. El resultado: una serie documental que pretende abarcarlo todo, presentando una gran masa de información a la velocidad del rayo que no permite favoritismos.

¿Dónde estuvieron, por ejemplo, el éxito multitudinario de Calamaro a fines de los noventa? ¿El Artaud de Spinetta? ¿La locura de Charly de tirarse de un noveno piso? O, incluso, ¿el mismo rock peruano? En cuanto a esto último, más allá del perdón, a los peruanos no nos queda más que la resignación. La cruda verdad es que nuestro rock nunca se internacionalizó. Dicen que las razones tienen que ver en parte con las grandes discográficas, las cuales migraron a México y Colombia al no encontrar en el Perú un territorio fértil para crecer.

Esto no quita que, tal como también se muestra en el documental, el rock en el Perú no haya estado ligado a la represión por parte del Gobierno. Una clara muestra fue el 10 de diciembre de 1971. Santana acababa de llegar a Lima para dar un concierto en el Estadio de San Marcos. Sin embargo, todo se cayó de pronto. El Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, bajo el mando de Velasco, ordenó su salida inmediata a solo dos días de haber pisado suelo peruano. Las razones: un arte que no respondía a una iniciativa de superación, de desarrollo. Que alienaba a la juventud. A fin de cuentas: nacionalismo puro.

Este es un hecho de corte cinematográfico que sin duda pudo haber acogido la serie documental ‘Rompan todo’ (más allá del cliché de Los Saicos como la primera banda punk). Sin embargo, acierta al mostrar que la verdadera represión al rock estuvo en países donde este género era una parte representativa de la identidad popular. Con esto me refiero a Argentina o México. O, incluso, Chile, con Los Prisioneros.

Pero si en algún momento el género se institucionalizó en Latinoamérica, el mérito lo tiene Argentina, sin duda. Ellos fueron los precursores. Cuando en el Perú los Traffic Sound o We All Together seguían cantando en inglés melodías bellísimas que emulaban a los Beatles o a Pink Floyd, en Argentina, desde hacía varios años, Litto Nebbia y Moris ya venían construyendo una identidad musical basada en el rock, que luego le abrió la puerta a todas una camada de artistas, hoy convertidos en superestrellas del rock en español. Entonces, el rock argentino, a fin de cuentas, terminó siendo una familia de músicos, donde existe un permanente respeto hacia sus antecesores.

Para terminar, creo que ‘Rompan todo’ promueve esto, el diálogo, el análisis. Definitivamente su valor histórico y cultural es significativo. Por más que no comprenda al rock peruano, recopilar la evolución de este género en Latinoamérica lo mantiene vivo. ¡No se lo pierdan!