Un día para recordar en el mundo del deporte

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El pasado 11 de octubre no fue un domingo cualquiera, menos en el mundo del deporte. Los triunfos de Los Ángeles Lakers, Lewis Hamilton y Rafael Nadal en sus respectivas disciplinas hicieron que se convierta en un día histórico que vale la pena recordar y aplaudir.
Sin más preámbulo vayamos a la NBA, donde los Lakers ganaron a Miami Heat 106 a 93, cerrando la serie final en 4-2 y asegurando así el 17º título en la historia de la franquicia, empatando-nada más y nada menos-con los Boston Celtics como los dos equipos que más han ganado dicha liga. No es sorpresa que resaltó nuevamente el desempeño de LeBron James, quien terminó siendo elegido como el MVP de las finales, convirtiéndose en el único jugador históricamente en la adueñarse de cuatro MVP con tres equipos distintos.

Sin perjuicio de lo anterior, lo más destacable fue lo que significó la victoria en un contexto extraño por la presente pandemia y sobre todo por la aún dolorosa partida de un ídolo de la cuidad ‘del espectáculo’ como lo era Kobe Bryant, quien desafortunadamente pasó a mejor vida junto con su hija Gianna a inicios de este año. La victoria conseguida fue una promesa que los jugadores habían hecho para honrar a los fallecidos, no importaban los malos resultados del último tiempo, solamente el deseo de dedicarle el logro a seres muy queridos.

Ahora, yendo rápidamente a la Fórmula 1, Lewis Hamilton ganó el GP de Eifel en Alemania y logró el 91º triunfo de su carrera. Es así que, el piloto de Mercedes, igualó la marca de Michael Schumacher como el más victorioso en la historia de este deporte. Si bien, Hamilton todavía es joven y seguramente buscará alcanzar más récords.
Vale la pena resaltar el gesto de Mick Schumacher que, luego de la competencia, le obsequió al británico el casco emblemático de su padre por igualar su increíble marca.

Por su parte, Rafael Nadal, le ganó en tres sets a Novak Djokovic en la final de Roland Garros, logrando su vigésimo título de Grand Slam y empatando con Roger Federer como los dos máximos ganadores en la historia del tenis masculino. Federer –con la caballerosidad que lo caracteriza- no esperó un minuto y ni bien terminó el partido felicitó (en redes sociales) a Nadal por su gran logro, quien lógicamente inmediatamente agradeció y demostró una vez más su buena relación con el suizo, a pesar de su larga rivalidad. De ese modo, el domingo pasado quedó marcado en la historia por los logros mencionados.

Finalmente, más allá de los importantísimos hitos deportivos, no olvidemos los detalles y signos de calidez humana antes expuestos, que en medio de un contexto tan complicado a nivel mundial es lo que más se rescata.