Una exhibición de arte clásico llevada a otro nivel por lo digital

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Imagínense tener la oportunidad de poder sentirse dentro de las pinturas de uno de sus artistas favoritos. Al ser diseñadora gráfica y tener experiencia en un rubro digital, estoy expuesta a los últimos avances tecnológicos sobre el diseño pero esto nunca puso a un lado mi amor por la historia del arte y mi apreciación tan grande a genios artistas como uno de los principales exponentes del postimpresionismo: Vincent van Gogh.

Ya hace unos años había tenido la suerte de ver varias de sus obras en el Museo de Orsay en París, donde pude apreciar toda su técnica de pinceladas separadas, con colores vibrantes, el gran relieve de óleo sobre sus cuadros y lo más fascinante: toda su historia de vida, sentimientos y pasión que se veía reflejada en cada uno de estos cuadros. Como muchos saben, la historia de su vida incomprendida, las cartas a su hermano Theo, y la percepción de sí mismo que tenía Van Gogh lo convierten en un artista sumamente interesante.

Pero debido a la pandemia, no había tenido la oportunidad de siquiera ir a alguna exhibición de arte desde hace mucho tiempo, hasta que en mis recientes vacaciones paseando vi un afiche sobre una exposición llamada: Van Gogh Exhibition: The Immersive Experience. Leí un poco de qué trataba y me emocioné mucho al acordarme que ya hace unos años había escuchado de esta exhibición que se dio en Francia y fue todo un éxito. Sin dudarlo, fui dos veces.

No tengo palabras para describir lo mucho que me gustó. Desde la entrada había paneles y lugares especiales para tomarse fotos, lo que lo hacía muy instagrameable con los famosos girasoles de Van Gogh. La entrada era un túnel que proyectaba paisajes de su obra y se sentía como si estuvieras entrando a una realidad distinta. Luego, en la primera sala había paneles y espejos colgados que daban la sensación de un camino con partes de sus cartas, frases famosas y momentos de su vida importantes que te contaban una parte de esta interesante biografía.

Después de esto vino lo mejor, entrabamos a una sala totalmente blanca que se proyectaba por todos los lados (suelo, paredes y techo) con sus obras, pero estas se movían y se animaban como si uno estuviera dentro del espacio, parado sobre el piso del cuadro y viendo los paisajes en perspectiva. Las obras iban cambiando una a una, acompañadas de música acorde a la obra.

Me impresionó ver cómo, con la ayuda de la tecnología audiovisual, los directores de arte fueron capaces de llevar obras de Van Gogh tan reconocidas a otro nivel, convirtiéndolo en toda una experiencia inolvidable. Esto me emociona mucho al pensar en todas las nuevas posibilidades que con ayuda de la tecnología podamos potenciar y seguir dándole vida a obras tan importantes del pasado como lo hicieron en esta exhibición.

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