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Capitalismo consciente

Una nueva manera de ver el capitalismo es la que propone el libro Capitalismo CONSCIENTE, que se rige por cuatro principios.

Afortunadamente todos tenemos amigos que suelen obsequiar libros. (Siempre son los mismos). Uno de ellos me regaló ‘Capitalismo CONSCIENTE’, de John Mackey y Raj Sisodia, un bestseller publicado en 2013 del que yo solo había escuchado comentarios. Sin sospecharlo se convirtió en mi gran compañero en un reciente viaje, John Mackey es la cara visible de Whole Food Market, la revolucionaria empresa líder en comercialización de productos ecoamigables que nació en Estados Unidos y que hoy tiene una capitalización de más de de US$20.000 millones, calificada además durante los últimos 15 años por la revista Fortune como una de las 100 mejores empresas para trabajar. Raj Sisodia es un académico. Profesor en Babson College y en la Bentley University, es cofundador junto a Mackey de Conscious Capitalism Inc. una institución que promueve el nuevo concepto de capitalismo consciente alrededor del mundo.

“El capitalismo consciente no consiste en ser virtuoso o en obtener beneficios porque se hace el bien, sino que es una forma de pensamiento empresarial más consciente de su propósito superior, de su impacto en el planeta y de las relaciones que tiene con todos los implicados y las partes integrantes. Refleja una consciencia más profunda sobre por qué existen empresas y como pueden crear más valor”, nos dicen los autores. El capitalismo consciente tiene 4 principios:

  1. Propósito superior. La razón para que exista la empresa debe tener un propósito. Ese propósito proporciona la energía suficiente para contribuir a mejorar la vida de todos los que se vinculan a ella. Ello llevará a la empresa a ser más vista como un buen ciudadano que una marca.
  2. Integración de los agentes implicados. Es decir, todos aquellos que están conectados con la empresa: clientes, trabajadores, inversionistas, proveedores y comunidad.
  3. Liderazgo consciente. Se trata de líderes que han encontrado la manera de tratar con todos los agentes implicados.
  4. Cultura y dirección conscientes. La cultura de la empresa es la garantía de que los principios que la rigen se mantendrán a lo largo del tiempo.

Si bien el libro trae propuestas polémicas, como el poner un límite a los salarios de los principales ejecutivos, o plantea iniciativas como el desarrollo de audaces sistemas de cobertura médica para todos los trabajadores, no está exento de ricas anécdotas empresariales y hasta enfrentamientos con ciertos gurús, como Milton Friedman, a quien critican por su famosa frase en la que dijo “la responsabilidad social de las empresas es aumentar los beneficios”. Lo llaman miope. Y señalan que la filantropía bien llevada inclusive es un buen negocio para las empresas. No esperen como yo a que el libro les caiga. Cómprenlo. Se lee de un tirón y deja muy buenas lecciones.

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