Se mantuvo informados a los principales públicos (comunidades, autoridades locales, nacionales y legislativas, líderes de opinión, periodistas) en reuniones acotadas, con un perfil bajo. Ello permitió que los actores clave respalden el proyecto y sirvan de sustento para el avance de las inversiones y autorizaciones. Se aprobó la venta del yacimiento a Chinalco en 2007, la ejecución del plan ambiental y sobre todo el traslado de un pueblo entero, Morococha, a una nueva locación. El punto culminante fue la puesta en marcha del proyecto en 2013.