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El Regreso del Sol

Este domingo, luego de meses de expectativa, llegó a su fin un suceso que mantuvo en vilo a miles de personas alrededor del mundo, me estoy refiriendo –como deben de imaginarse–, a la primera temporada de “Luis Miguel”, serie biográfica que narra la vida de “El Sol de México”.

Transmitida en simultáneo en la plataforma digital Netflix y el canal de televisión melodramático por excelencia, Telemundo, “Luis Miguel”, constó de 13 capítulos, los cuales fueron estrenados cada domingo, emitiéndose el último el pasado 15 de junio.

Debo admitir que yo he sido uno de los tantos que fueron contagiados con la fiebre de “Luismi” y, aunque no era fan de su música antes, ahora en mi cuenta de Spotify suenan todo el tiempo las canciones del divo mexicano.

Aunque el despliegue de producción y algunas de las actuaciones de la serie son sorprendentes, lo que encuentro más interesante en esta producción es su función “escondida”. No solo sirve como una telenovela que apunta a alimentar (y aprovecharse de) el cariño y la fascinación de los miles de fans del cantante, sino es también una herramienta reputacional, que ha logrado lo que parecía imposible: mejorar la percepción del público ante un ídolo que había caído en desgracia y presentarlo ante una audiencia joven, que no lo vio en su época de gloria y lo percibía como una figura envuelta en escándalos y ya venida a menos.

Remontémonos a inicios del año pasado: el intérprete estaba en las primeras planas de las páginas de espectáculos luego de haberse entregado en un juzgado de Los Ángeles, al haberse girado una orden de detención en su contra ya que su disquera lo había demandado por una cifra millonaria alegando incumplimiento de contrato –su abogado asegura que pagó la fianza y no tuvo que ir a la cárcel–. Y eso era solo la punta del iceberg, previamente había sido desalojado de la vivienda que alquilaba en California por adeudar cuatro meses de renta (232 mil 560 dólares) y su Rolls-Royce fue embargado tras perder una demanda entablada por su ex mánager, luego de incumplir aún más contratos. Sumémosle que cancelaba conciertos a último minuto o los abandonaba pasados solo 15 minutos. “El Sol” se estaba apagando ante los ojos del mundo.

En ese contexto es que el 04 de mayo del año pasado es lanzado un video en la cuenta oficial de Netflix: “Ha llegado el momento de que mi verdad salga a la luz… versiones hay muchas, verdad sola hay una: esta es mi historia”, decía de manera enigmática el cantante. Empieza la expectativa.

El 22 de abril de este año, casi un año después del anuncio, se emitió el primer capítulo y el público quedó enganchado desde el primer momento a una telenovela de alta producción y con altas dosis de drama familiar, romance, el lado oscuro de la fama y –por supuesto–música.

Vimos la historia de Luis Miguel, pero contada en sus propios términos: justificando algunos de sus errores y minimizando muchos otros. Él era una víctima de los abusos y aprovechamientos de su padre, de la ausencia de su madre y del escrutinio de la prensa.  Lo empezamos a ver distinto a la manera en cómo se nos era presentado en la actualidad. Luis Miguel es en la serie una persona cariñosa, en búsqueda del amor y quien recibe los peores ataques de la mano de personas cercanas, muchos quienes se acercan a él por conveniencia.

Pero, aunque sí muestran algunos momentos en el que toma malas decisiones, lo hacen bajo una luz más indulgente, Luis Miguel finalmente siempre hace lo correcto y aprende de sus errores. La serie decide –como era de esperarse– no ahondar temas como su amor por las fiestas y su severamente criticado rol como padre de familia.

Lo que sí cuentan es su gran éxito internacional, su voz prodigiosa desde una edad muy temprana y el proceso de creación de canciones y discos que lo convirtieron en el ícono musical que es.

El resultado: los medios de comunicación se dedicaron a hablar de la serie todas las semanas, compartiendo videos de sus conciertos más exitosos, singles más tocados y álbumes más vendidos. Ya no se hablaba del “Luismi” de capa caída, sino del gran intérprete en su etapa de gloria.

Y el público también se manifestó, la compra de música de las canciones de Luis Miguel en Spotify ha aumentado en un 200% desde su lanzamiento. Tras el episodio cuatro, la reproducción del tema “Culpable o no” aumentó en un 4,000 por ciento. 

Luis Miguel logró lo que la gente no esperaba: revivió como marca. Antes de que este fenómeno iniciara, se encontraba en su peor momento económico y reputacional, hoy es querido por un público más amplio y se encuentra de gira por Latinoamérica y Europa. Netflix y Telemundo nos demostraron que cuando las nubes se van, “El Sol” siempre regresa.

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