fbpx
En clases a los 60

Acabo de llegar de Kellogg, la escuela de negocios de Northwestern University.
Fue una semana en el CEO´s Management Program. Era un regalo que me debía.

La experiencia ha sido inolvidable. No sólo por la calidad de temas y
profesores, sino -y, sobre todo por la oportunidad de conocer a
profesionales de toda la región que por unos días dejaron sus habituales trabajos
(sea en la industria del petróleo, servicios o banca) para compartir y aprender de
nuestras experiencias. Para un comunicador como yo, con formación en negocios
totalmente empírica, la oportunidad ha sido absolutamente invalorable.

Mi mayor sorpresa fue que se habló poco de números y finanzas, por suerte, para
mí. La mayoría de las conferencias estuvieron centrada en lecciones de liderazgo
referidas a valores. Y hubo una pléyade de profesores psicólogos sociales (incluidos,
claro está, algunos gurús de Estados Unidos), no economistas y administradores.
La gran preocupación hoy en día (por lo menos en ésta, una de las escuelas de negocios más importantes del mundo) está en formar líderes que a la vez de exitosos
en sus trabajos sean buenas personas, buen ejemplo, buenos ciudadanos. Líderes
que compartan ideas, que influyan, e impacten positivamente en sus equipos.

En otras palabras, ser un líder con visión y propósito. Y para ello nos recomendaron tener siempre un tiempo para la reflexión (novedad para todos); aprovechar
nuestras fortalezas; saber siempre qué decir; y, finalmente, resiliencia, terquedad,
aprender de lo vivido. Pero también mantener siempre la credibilidad ante nuestro
equipo (y obviamente ante todos nuestros grupos de interés). Dos lecciones me han dado esta aventura: una, nunca es tarde, para aprender. Y mejor aún si es en un ambiente ad hoc, en donde uno está alejado de las habituales distracciones y tiene a mano más bien todo lo necesario para un tiempo de reflexión (en un campus extraordinario, lleno de vegetación y con lo último de la tecnología).

Dos, la oportunidad de compartir con gente que proviene de diferentes industrias y
países y que además es de edades diversas, no sólo enriquece el intercambio de ideas,
sino que abre la mente a temas que habitualmente no los tiene uno en agenda.
Además, claro está, se hace nuevos amigos. El grupo de WhatsApp más activo que
tengo hoy, por ejemplo, es CEO´s 2019. Así es que espero estar a la altura.
Más aún si fui uno de los mayores de la clase, cuyo promedio bordeaba los 40
años. Yo en breve cumplo 60, y este curso es -hasta ahora- mi obsequio más preciado. Ya les contaré si la celebración que me organizo lo iguala.

Suscríbete

Suscríbete al boletín y recibe nuestras exclusivas publicaciones.

Sin spam. Es una promesa.

 

 

A %d blogueros les gusta esto: