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Encuentro cercano del mejor tipo

Las reuniones corporativas fuera de oficina contribuyen con consolidar los lazos con el equipo y a cimentar una cultura de éxito.

¿Subestima los encuentros corporativos off site? ¿Cree que se convierten en una fiesta y que inclusive los colaboradores van obligados? ¿Prefiere otras actividades de relacionamiento y capacitación? Si las respuestas a las tres interrogantes son afirmativas, quiere decir que nunca ha ido a uno, como yo, hasta la semana pasada, en la que me tocó asistir a uno.

La experiencia vivida sin exagerar marca un antes y un después en mi continuo aprendizaje sobre cómo manejar un equipo laboral en búsqueda de la excelencia. La intensidad con la que todos vivimos esos tres días, compartiendo experiencias y soñando en lo mismo, me dejaron muy entusiasmado con la aventura. Las caras de complicidad, identificación y alegría que vi el día que nos retiramos, confirman además mi interés en volver a reincidir en la idea y ratifican que no cometimos un error al decidir llevarla a cabo.

Me queda claro ahora que vale la pena invertir algunos meses -y algún dinero también- en organizar eventos de este tipo. Es cuestión de creer en ellos y decidirse a ejecutarlos. Más aún, ahora que la rotación laboral es tan grande y que la oferta para los jóvenes, sobre todo para los más talentosos, es tan atractiva. Retener el talento (nuestro principal activo) es tarea primordial. Solo hay que encontrar una buena excusa para hacer estos encuentros realidad: un aniversario o una celebración, por ejemplo. Cualquier excusa es buena. ¿La receta para organizar un programa súper exitoso? Muy breve. Para comenzar, un hotel all inclusive que ofrezca todas las comodidades y facilidades: buenas habitaciones, salones amplios, lindos ambientes de descanso. Eso no solo despierta el entusiasmo en un principio, sino que lo mantiene vivo hasta que llega el día del viaje. Luego, expositores respetados (y, mejor aún, admirados) por los asistentes. Eso garantiza el interés y la atención por parte de la audiencia, ahora que competimos con el smartphone y Facebook.

También debe haber espacio para el tiempo libre y actividades recreativas. Es lo que marcará el espíritu con el que el evento perdurará en el recuerdo de todos, y a lo que más miedo se le tiene a la hora de pensar en una actividad de estas características. Y, por último, me atrevería a decir que el número de integrantes del grupo no debería pasar de las 30 personas. Creo que es la única manera que permitirá que todos interactúen entre todos.

En resumen: si quiere fortalecer el espíritu de equipo en su empresa, difundir las vigas maestras sobre las cuales está cimentada la cultura y generar una relación de cercanía y afecto entre todos los colaboradores, un fin de semana de integración es un excelente inicio. Nos coloca en el camino correcto, que es el de alcanzar objetivos comunes en un ambiente fraterno. Y así, seamos imbatibles.

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