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Informe político – económico N° 40

Informe político – económico N° 40

Lo que pasó

El enfrentamiento entre Legislativo y Ejecutivo se mantiene por un mes más como telón de fondo de todo lo que acontece en el país. El tema, en esta ocasión, fue principalmente, la propuesta de adelanto de elecciones (mencionada por el presidente Martín Vizcarra en su discurso del 28 de julio), finalmente enviada al archivo por la Comisión de Constitución del Parlamento, y, luego, por el cambio de los miembros del Tribunal Constitucional.

En el primer aspecto, el adelanto de elecciones, previmos que lo más probable es que no procediera, pero de todas maneras ese posible escenario dejó en claro las carencias de los posibles candidatos, y el temor de estar enfrentando, nuevamente, un salto al vacío. Que las elecciones, finalmente, vayan a realizarse en 2021 no arroja, en realidad, ninguna esperanza sobre lo que nos espera al frente del Ejecutivo.

En el cambio de miembros del Tribunal Constitucional, las advertencias van por el lado de evitar un posible copamiento de dicha institución por parte de las fuerzas políticas mayoritarias en el Parlamento (es decir, Fuerza Popular y sus aliados). No obstante, cabe destacar que dicho nombramiento es prerrogativa del Congreso, y los partidos que detenten la mayoría tendrán mayor margen de juego que las otras.

Un tema relevante que surgió durante las últimas semanas fue el renacimiento de la investigación acerca del aeropuerto Chinchero y, naturalmente, el rol que jugó el entonces ministro de Transportes, Martín Vizcarra, en la operación.

Igual de interesante resultó la revelación sobre la existencia de una larga lista de alias (codinomes) que utilizaba Odebrecht para llevar registro de los parlamentarios a cuyas campañas aportó, con especulaciones de todo tipo acerca de a quién corresponde cada uno.

El factor político sigue pesando en el quehacer nacional, pero otros aspectos, especialmente la inseguridad ciudadana, han retomado el protagonismo social que tuvieron hasta que la corrupción (casos Odebrecht y Cuellos Blancos) los opacó.

Durante más de dos semanas, hemos estado rodeados de noticias como el descuartizamiento de dos personas, principalmente, y diversos casos de asesinato, hechos sumados a una ola de xenofobia hacia ciudadanos venezolanos, generalizando el accionar delictivo hacia toda esa comunidad. Distritos como Miraflores y Pisco, que buscan supervisar e inclusive empadronarlos.

La calidad de la salud y de la educación también ha estado en entredicho. Casos como la triste historia del bebé que fue dado erróneamente por facellido y estuvo diez horas en el mortuorio de un hospital en Puente Piedra, para finalmente, luego de descubrirse que estaba vivo, sucumbir ante su mal estado, o el desalojo de un colegio en Piura del local de los comuneros luego de esperar nueve años su reubicación, demuestran la imperiosa necesidad de mejorar los servicios del Estado.

No menos esclarecedor es el papel que puede jugar el Parlamento, el cual, si bien no tiene capacidad de gasto ni dicta los lineamientos de la política administra del gobierno, si cuenta con miembros que se dan el tiempo de proponer y defender comisiones para investigar a instituciones como la Sunedu, que está sentando las bases para que la educación superior brinde lo que en realidad ofrece.

Hoy

El presidente Martín Vizcarra acaba de anunciar que el gabinete presentará ante el Congreso una propuesta normativa para cambiar el procedimiento de nombramiento del Tribunal Constitucional, tarea que el Parlamento planea realizar en dos días, el lunes 30 de setiembre.

Esta decisión se tomó como respuesta a la decisión de la Comisión del Legislativo de enviar al archivo la propuesta de adelanto de elecciones presentado por el Ejecutivo, lo que constituyó una derrota para ambas partes, pero sobre todo para el presidente Martín Vizcarra. Las declaraciones del primer ministro Salvador del Solar, el jueves 26, donde anunció, sin dar mayor precisión, que no se quedarían de brazos cruzados, dejó al descubierto que el Ejecutivo leyó mal los posibles caminos que seguiría el Parlamento.

El presidente tuvo la fortuna de su lado cuando convocó y venció en el referéndum de diciembre del año pasado, activo que, a todas luces, no supo capitalizar idóneamente, por lo que buscó llevar el enfrentamiento con el Congreso a un nuevo nivel el 28 de julio pasado. La respuesta del Congreso y el menor interés en la opinión pública acerca de la corrupción lo han dejado fuera de lugar al Primer Mandatario.

Lo que vendrá

Este lunes 30, el Congreso tiene planificado iniciar el recambio del Tribunal Constitucional, pero a la vez tendrá que recibir y analizar la propuesta de reforma del Ejecutivo (que viene con pedido de confianza) y decidir si continúa con el nombramiento o se enfoca en discutir los cambios (más allá de que se aprueben o no).

Con la victoria obtenida esta semana, lo más probable es que la mayoría parlamentaria se decida por continuar con el recambio del TC, sobre todo si se considera que el análisis de los posibles cambios tome tiempo. Así, podríamos entrar a un escenario en el que el Congreso le otorgue la confianza al gabinete (con lo que no habría ninguna censura al gabinete ni posibilidad de cerrar el Congreso) y a la vez se continúe con el plan de cambio de los magistrados.

El Ejecutivo podría considerar que proseguir con el cambio constituye una censura implícita, por lo que habría, nuevamente, un desfile de constitucionalistas que opinen en uno u otro sentido. En una de esas ironías de la vida, puede que el tema deba ser resuelto, precisamente, por el Tribunal Constitucional, con lo que entraríamos en un bucle institucional en el cual pareceríamos habitar en los últimos años.

Los reclamos en contra de la minería que se vivieron en el sur en las últimas semanas se trasladarán a Lima. Se espera que los críticos del proyecto Tía María lleguen a la capital la próxima semana, aunque resulta claro que más que oponerse por convicción, lo que existe detrás es un claro interés político por atraer votantes huérfanos en el actual escenario político.

Si no fuera porque va a demostrar, una vez más, el grado de corrupción de los políticos peruanos, sería hasta entretenido conocer a quiénes corresponden los codinomes registrados por Odebrecht respecto de actuales y ex representantes del Parlamento, lo que sucederá dentro de una semana.

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