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¿La marca es todo poderosa?

Hoy en día las empresas se encuentran en un constante esfuerzo por dar a conocer sus marcas, posicionarlas ante sus diversos grupos de interés y resaltarlas entre sus competidores más directos. Todo esto bajo la lógica del Branding Power, cuyo propósito inicial es evidentemente el de generar más negocio.
 
Una vez logrado este primer objetivo, entran a tallar otros aspectos que también generan valor y que hoy en día, son sin duda, muy relevantes. Entre estos se encuentran la imagen y reputación. Es muy importante cómo ven a la marca los grupos de interés, y cuál es la percepción que tienen de esta, basado en experiencias a lo largo del tiempo.
 
Evidentemente, esto no se logra de la noche a la mañana y es necesario contar con un plan estratégico de Comunicación el cual se desarrolla mediante tres etapas claves: Investigación y Análisis, Estrategia y el Plan de Acción.  
 
Una vez puesto en marcha el plan de acción, la empresa debe dedicar tiempo, recursos y una constante actualización para poder mantener los objetivos planteados. Esto es sumamente importante ya que nos encontramos en una era en que los grupos de interés tienen mucha influencia y poder de decisión en cuanto al accionar de las empresas y sus marcas.
 
Un ejemplo de esto es el famoso Prosumer, un nuevo tipo de consumidor, que forma parte de una comunidad en donde diversas personas comparten un mismo perfil con gustos y comportamientos similares. Ellos tienen la capacidad de generar contenidos, opiniones y comentarios de los productos y servicios que ofrecen las empresas.
 
La principal característica de este consumidor es que se ha convertido en un Líder de Opinión (#digitalinfluencer), quien gracias a la existencia de distintas plataformas digitales, tiene la posibilidad de interactuar con la información consiguiendo en algunas oportunidades hacerla viral, para bien o mal de las empresas.

Habiendo dicho esto, por más esfuerzo que las empresas pongan en el plan de comunicación basado en Branding Power, deben tener en cuenta que se encuentran ante un público en constante evolución y que es cada vez más sensible y menos tolerante. Por está razón las marcas se deben plantear una estrategia de relacionamiento para tener de su lado a estos influencers.
 
Si bien toda marca, grande, chica o mediana se puede ver expuesta, lo cierto es que entre más grande, con mayor reputación e imagen, mayor será la indignación y decepción del consumidor al cometer el más mínimo de los errores.

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