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Streaming: calidad sobre cantidad

Home Box Office, conocido como HBO, se fundó en 1975 como la primera cadena en emitir programación televisiva vía satélite. 11 años después, se convirtió en el primer canal de televisión por pago en el mundo. En diciembre del 2010, HBO se posicionó como la cadena de TV por cable y satélite más popular de Estados Unidos, con 28.6 millones de suscriptores.

Con el surgimiento del streaming, todo parecía indicar que HBO se vería acorralado por la competencia, quienes ya apostaban por colocar contenido televisivo en internet, y empezaban a ganarse un importante lugar entre los consumidores. La compañía supo mantenerse estable a pesar de ello, es más, vio esto como una oportunidad, gracias a una interesante estrategia de migración a nuevas plataformas y a la creación de nuevos productos audiovisuales. Al principio HBO apostaba por llevar contenido original a diferentes países, ahora su gran apuesta es llevarlo a diferentes plataformas.

Siempre bajo la doctrina de crear contenido distinto, fresco y original, la compañía ha lanzado algunas de las series más importantes de los últimos tiempos. Un ejemplo es Game of Thrones, que de acuerdo con un estudio de Nielsen (especialista en información y medios a nivel global), tuvo 12.1 millones de espectadores durante el último episodio de la temporada 7 el año pasado.

Durante los meses del estreno de dicha temporada, la versión móvil de HBO obtuvo el tercer puesto de descargas tanto en Google Play como en App Store. Solo por debajo de los juegos Candy Crush Saga y Clash of Clans; por lo que HBO fue la única aplicación que no siendo un juego, obtuvo mayor cantidad de descargas.

Actualmente, más del 30% por ciento de la población en Estados Unidos cuenta con una suscripción a servicios de HBO. Además de estar presente en Canadá, México, Latinoamérica, Europa Central, Europa Oriental Reino Unido y Asia. Variety informó que cada episodio de la próxima temporada de Game of Thrones (que se estrena este domingo 14) costará alrededor de US$ 15 millones, más del doble de los capítulos de la primera temporada.

Netflix sigue siendo la compañía de streaming más grande del mundo. Todos identifican directamente a Netflix como la principal difusora de series y películas en internet. En el imaginario común, uno debería encontrar “lo que sea” en Netflix. Un mensaje con arma de doble filo que la compañía nunca ha buscado difundir, ya que se le podría asociar con el entredicho de “a mucha cantidad, poca calidad” con lo que se le ha intentado hacer daño muchas veces (sin éxito, claro). La marca Netflix está ligada a la oferta, no a la calidad, la marca HBO sí. Producciones de tan alto nivel como la mencionada GOT, Westworld, True Detective, The Newsroom, Sex & The City, el mega clásico noventero de Los Soprano, entre otras obras maestras, son pruebas del perfeccionismo estético y visual que le ponen a sus producciones.

Entonces, la percepción de muchos es que Netflix tiene bastante de todo y HBO menos… pero mejor. A estas ideas creativas, se les suma distintas propuestas visuales, narrativas y escenográficas que son pilares claves en los que HBO se atornilla para seguir evolucionando y desarrollándose dentro del rubro.

Recordemos a Blockbuster, que abrió en 1985 como una compañía que contaba con una serie de tiendas de alquiler de videos originales en locales modernos y atractivos. En 1994, con un millonario negocio, la empresa fue adquirida por Viacom por 8.400 millones de dólares. En el año 2000, Blockbuster recibió la propuesta de invertir en Netflix para el formato de streaming. Blockbuster no quiso. Ya sabemos cómo acabó la historia para ambas marcas. HBO, luego de haberse consolidado durante largos años como el líder en televisión, no se durmió, entendió los cambios que pedían las nuevas generaciones. Supo en qué momento migrar a otras plataformas y en nuevas estrategias de innovación. No tuvo miedo al cambio ni a la inversión en el futuro.

El año pasado, AT&T, la segunda operadora más grande de Estados Unidos, compró la firma Time Warner por 85.000 millones de dólares. Además de adquirir estudios televisivos, de cine y varias cadenas estadounidenses, AT&T se ha llevado a casa a este diamante en bruto llamado HBO, que si nos fijamos bien en lo que ha logrado construir, entenderemos su seria apuesta en  revolucionar el mundo del streaming como lo conocemos.

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